DECÁLOGO DE BUENAS
PRÁCTICAS PARA DOCENTES
1.
Identifica las barreras que el contexto ofrece
al aprendizaje y participación de la población.
2.
Realiza las modificaciones y adaptaciones
necesarias y adecuadas, que no impongan una carga desproporcionada o indebida,
pero que consigan una respuesta oportuna y pertinente a las necesidades y
particularidades de cada estudiante en su proceso de aprendizaje.
3.
Recuerda brindar múltiples posibilidades para
que los estudiantes puedan aprender, interactuar y participar de forma activa
en los espacios de enseñanza aprendizaje.
4.
Implementa estrategias de trabajo colaborativo y
cooperativo, potenciando el desarrollo de sentimientos empáticos y solidarios
entre los estudiantes o grupo familiar.
5.
Explora nuevas formas y metodologías de
enseñanza - aprendizaje basado en los diseños universales que permitan que los
estudiantes puedan aprender y modificar sus estructuras a pesar de las
alteraciones físicas, mentales, sensoriales o intelectuales.
6.
Aprovecha
la presencia de diferentes intereses, motivaciones, posibilidades,
capacidades, ritmos y estilos de aprendizaje, como una oportunidad de
aprendizaje, crecimiento y construcción del conocimiento y las vivencias desde
su singularidad de cada estudiante.
7.
Integra en su propuestas educativas los 3
componentes básicos: cognitivo (conocimientos y sistemas de creencias),
afectivo (sensaciones, sentimientos, preocupaciones etc.) y conductual
(respuestas comportamentales en el momento y a futuro), buscando enriquecer el
proceso de un desarrollo integral humano.
8.
Motiva la participación de todos los estudiantes
en condiciones de equidad para favorecer la interacción entre los estudiantes y
el contexto.
9.
Permite la entrega de trabajos en diferentes
formatos; por ejemplo: a través de un mapa conceptual o gráfico, una
elaboración a mano a la que se le tome una fotografía, subir un video de su
trabajo o realizar una audiovisual interactiva, cenestésica, musical.
10.
Realiza procesos de retroalimentación formativa
que le brinde al estudiante la oportunidad para revisar y repensar su
producción en caso de equivocaciones, ya que, valorar el error como un paso
necesario para el aprendizaje, permite un aprendizaje significativo.